¿Por qué hablamos de estándares en salud?

Un estándar puede ser definido de muchas formas físicas, pero esencialmente comprende un set de reglas y definiciones que especifican como llevar a cabo un procedimiento o producir un producto.

Si nos detenemos a observar nuestro entorno, tal vez notemos que estamos rodeados de estándares. ¿Se imaginan que sucedería si cada uno interpretara las luces de los semáforos como quisiera? Los estándares son necesarios para que las cosas funcionen de manera más fácil. Son útiles porque proveen un modo de resolver un problema, y permiten que dos o más personas trabajen de alguna manera en forma cooperativa. 

Según un reporte de la Organización Internacional de Estándares (ISO) de 1987,  para que exista cualquier intercambio de información, ya sea un CD de música o un documento de texto, es necesaria la existencia de un set de reglas sintácticas y semánticas previamente acordado.

En Salud, donde el énfasis está puesto en la captura, el almacenamiento y la transmisión de información, es indispensable definir tal set de reglas, que permitan intercambiar la información de las personas con el fin de mejorar el cuidado de su salud.

En las décadas pasadas los servicios de salud institucionales, en particular los hospitales, han comenzado a automatizar diferentes áreas del manejo de la información. Al comienzo estas iniciativas estaban orientadas a reducir el procesamiento en papel, especialmente en el área administrativa contable.

En los últimos años ha crecido una visión de gestión de la información, que se conoce como gestión clínica, focalizada en los procesos de cuidado del paciente. Esta visión integral requiere de la interacción de múltiples sistemas de información cuando y cómo sea necesario.

En la actulidad las instituciones de salud están conformadas por unidades que trabajan y se organizan de manera independiente, la mayoría cuentan con un sistema de información propietario, conectados entre si vagamente, generalmente disponiendo de sistemas contables y de facturación, sistemas de admisión, egreso, y transferencia de pacientes, y en algunos casos sistemas de laboratorio.

Los pacientes suelen atravesar los diferentes niveles de atención primario, secundario y terciario, pasando por uno o más médicos generalistas y especialistas, y esto sucede la mayoría de las veces, sin la posibilidad de poder comunicar, coordinar y compartir la información que se genera en los distintos puntos de atención. Como resultado se crean verdaderas islas de información entre los distintos servicios y profesionales.

Cuando excesiva diversidad, crea ineficiencia o impide efectividad, los estándares son requeridos en un marco que permita minimizar las incompatibilidades y maximizar la interacción y el intercambio productivo de información entre sistemas.

En un mundo donde la demanda de información se está incrementando, los sistemas de información aislados no son recomendables. Se necesitan sistemas de información consolidados e integrados, que permitan obtener datos exactos y actualizados de los pacientes, coordinados entre las diferentes unidades que componen una institución de salud, e incluso entre distintas instituciones.
 
Para que diferentes sistemas puedan integrar la información de un paciente se necesita la transferencia de un sistema a otro. Esta transferencia generalmente se ejecuta a través de múltiples interfaces adaptadas y personalizadas, modelo que se vuelve incompatible a medida que el número de sistemas aumenta.
 
Un enfoque para resolver el problema de las interfaces múltiples es el estándar de interoperabilidad Health Level Seven (HL7).